jueves, 25 de marzo de 2010

Las Organizaciones Juveniles de Hoy...


De los Movimientos Estudiantiles de antaño a las Organizaciones Juveniles de hoy

Podemos señalar que a partir de la década del ochenta el famoso movimiento estudiantil, de gran poder de movilización en los sesentas y setentas, perdió el liderazgo y la representatividad que tenía para los jóvenes en nuestro país, especialmente para quienes no eran universitarios. Luego de este hecho surgieron diversos colectivos de jóvenes, dedicados a diversas actividades, dejando, en su mayoría, de lado el político que había sido lo que les unía anteriormente.

Estas nuevas organizaciones juveniles surgieron principalmente en los barrios, en los distritos en torno a temas concretos e inmediatos que los movían a unirse y actuar, dejando de lado las propuestas políticas de antaño que consistían en grandes promesas de cambio social; Sandro Venturo los llamó las famosas «movidas juveniles»1 y ya no los movimientos de antaño, debido a que no encajaban en la clasificación de movimiento social que en el buen término busca una determinada reivindicación. Pues el rol de estos grupos era y es distinto a los movimientos sociales de las pasadas décadas integrados por jóvenes, principalmente universitarios.

Desde la implementación de una biblioteca para el barrio, realizar campañas de recojo de basura, organizar campeonatos, conformar grupos de música, danzas y otros hasta llegar a elaborar proyectos de desarrollo para presentarla a entidades que financian, hasta la participación en las elecciones locales como representantes juveniles. Las Organizaciones Juveniles han venido realizando diversas actividades que de alguna manera ha hecho que las diversas asociaciones de barrios o APVs reconozcan la el trabajo de los jóvenes organizados en el desarrollo de sus localidades y les den un reconocimiento y un espacio.

Muchos de estos grupos de jóvenes en los distritos y barrios surgieron a partir del trabajo de organizaciones, públicas o no gubernamentales, dedicadas al fortalecimiento de capacidades ciudadanas, prevención de enfermedades, prevención de la contaminación del medio ambiente, entre otras que han impulsado la conformación de grupos juveniles en los barrios, en los distritos en los que trabajaban. Así surgieron, por ejemplo, muchos grupos juveniles en el Cusco.

Pero con el pasar de los años estos grupos juveniles evolucionaron y llegaron a participar en la política de alguna manera o a hacer política. Por ejemplo la participación en los espacios de Concertación ha sido el objetivo de muchos de estos grupos juveniles, llevando propuestas de proyectos que luego se hicieron realidad. Asimismo no estuvieron ajenos a participar en las asambleas barriales, a las juntas vecinales, a los frentes de defensa y demás espacios.

Muchas de estas organizaciones juveniles llegaron a consolidarse, otras desaparecieron, surgieron nuevas y muchas se unieron para conformar redes y de este modo llegaron a tener mayor impacto en sus localidades (distritos, provincias y regiones). Un caso que señalaré es el de la Red Juvenil Noroccidental del Cusco.

En un principio se conformaron grupos de jóvenes en los distintos barrios de esta zona del Cusco. Querían trabajar cada grupos por el desarrollo de sus localidades, sin embargo vieron que no eran muy reconocidos, que no tenían el impacto que esperaban, así que decidieron unirse y conformar una red de organizaciones juveniles, que se llegó a denominar la Red Juvenil Noroccidental del Cusco.

«Trabajando cada grupo por su lado hacíamos muy poco, casi no nos escuchaban, así que decidimos unirnos para tener más peso», nos señala Oscar Cáceres Quispe, Secretario de la Red Juvenil Noroccidental del Cusco. Como red trabajan para toda la zona, han realizado diversas acciones de gran impacto en el desarrollo de la localidad, han presentado proyectos ante la municipalidad en los presupuestos participativos y han ganado estas propuestas, del mismo modo ante organismos financieros internacionales. Asimismo han llegado a tener un representante en el Consejo Municipal de Cusco.

«Ya no queremos ser esa juventud alejada de la realidad social, apática, la famosa Generación X ha terminado para nosotros. A partir del trabajo que realizamos muchos de nuestros compañeros participan activamente en las Asociaciones Barriales, en las juntas vecinales y ahora un integrante de nuestra red será candidato a Secretario General del Frente de Defensa de los Intereses de la Noroccidental», nos señala Óscar Cáceres Quispe.

Ya no son la Generación X, tampoco los movimientos estudiantiles de antaño, sino organizaciones juveniles simplemente; tampoco líderes políticos o sociales, sino sólo líderes; ya no tienen la participación política de los jóvenes de décadas pasadas, sino simplemente hacen incidencia política; ya no siguen una ideología política determinada, sólo unos cuantos participan en algún partido o movimiento político.

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1 VENTURO SHULTZ Sandro. CONTRAJUVENTUD: ensayos sobre la juventud y participación política. Ed. IEP. Perú 2001.

MOVIMIENTOS SOCIALES DE HOY...


LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DE HOY
«Ya no buscan sólo el cambio político, sino también el cultural»

¿Qué es un Movimiento Social? ¿En nuestro país tenemos movimientos sociales? ¿Qué pasó con el movimiento Obrero o el Estudiantil? Y si es que tenemos movimientos sociales ¿cuáles podrían ser? Esta fue la inquietud que nos llevó a conversar con Inés Fernández Baca, investigadora del tema en nuestro país y Directora de la Coordinadora Inter Centros de Investigación y Desarrollo COINCIDE.

Jermani Ojeda: Para comenzar ¿cómo podemos definir a un Movimiento Social? Inés Fernández: Es una acción colectiva de un grupo de la población, normalmente no muy bien organizado. Es muy diferente un movimiento social de una organización social, un movimiento hace referencia a un grupo que surge más o menos espontáneamente y cuestiona con sus acciones aspectos importantes del sistema político fundamentalmente; está orientado hacia el cambio político, es un movimiento reivindicativo con un tema puntual no es movimiento social, apunta al cambio social consciente o inconscientemente. En muchos casos hay movimientos sociales que empiezan con la reivindicación de un tema específico, pero en el proceso empiezan a generalizarse y van descubriendo elementos de la estructura política que deben ser cambiados y llegan a ser un movimiento social.

JO: ¿En el Perú tenemos Movimientos Sociales? IF: Hay un debate si es que hay un movimiento social o no, muchos dicen que lo que hay son movilizaciones espontáneas y no apuntan necesariamente hacia un cambio político. En nuestro país sí podemos identificar movimientos, unos con más fuerzas que otros, por ejemplo está surgiendo un movimiento ambientalista que tiene un componente cultural también; podemos hablar de un movimiento indigenista en ciernes, que según algunos no existe, porque está localizado en una región determinada (La Amazonía) y no es generalizado como debe ser un movimiento social, entre sus propuesta está la de carácter cultural, de reivindicación de lo indígena; se habla también de un movimiento agrario, que no está en la Sierra, sino que en la Costa, liderado por CONVEAGRO, la Sierra ha perdido su fuerza que tuvo con el movimiento campesino en los 80.
Podemos hablar también de un movimiento de Derechos Humanos, según muchos el más importante por la naturaleza de su convocatoria que es muy amplia, involucra a los demás movimientos sociales como al ambientalista, al indígena. Se dice que es el más maduro, el más amplio y a la vez el más cuestionado.
JO: ¿Qué pasó con los movimientos sociales de antaño, como el obrero, el estudiantil? IF: La desaparición del movimiento obrero obedece a un fenómeno mundial, porque hay un debilitamiento del sindicalismo que tuvo su fuerza no sólo en nuestro país, pero quizá sea el Perú en el que hubo un mayor debilitamiento del movimiento obrero; nunca tuvimos una clase obrera pujante, pero sí pequeña con capacidad de liderazgo, pero ha perdido su fuerza, aunque ahora quiera resurgir.
Lo que más llama la atención es el movimiento estudiantil, quizás es el más debilitado en general, siempre fueron quienes tomaron las iniciativas de cambio, pero ahora ya no. Pienso que han perdido paradigmas, se organizó durante un momento en función a sus propias reivindicaciones, por ejemplo por una universidad popular en los 30. Luego el movimiento estudiantil se fue supeditando a los otros movimientos, tenía reivindicaciones puntuales para la universidad, pero a la vez eran para la sociedad en su conjunto, pero no habían propuestas de cambio universitario como la Reforma, salían más para reducir el costo del pasaje, en apoyo contra el alza del costo de vida u otros y no logró desarrollar una plataforma propia por ejemplo de qué tipo de universidad se quiere para el país.
JO: ¿Qué factores determinan la desaparición de un movimiento social? IF: Cuando conquistan los derechos que exigen, cuando han perdido el liderazgo, cuando está muy supeditado a la figura de un líder, cuando pierden su contenido político y se quedan en un movimiento básicamente reivindicativo y constriñen su propuesta hacia cosas muy puntuales.
El movimiento obrero, sindical se debilita por ejemplo por las políticas nacionales, porque se viene el sálvese quien pueda, aparecen los sérvices, hay nuevas leyes laborales, comienzan a laborar personas contratadas y no nombradas, surgen normas laborales que amenazan la estabilidad laboral, que amenazan al sindicato. Entonces hay una política nacional de gobierno que contribuye a debilitar el movimiento obrero.
Pero a la vez se perdieron los paradigmas de cambio social, como el socialismo como modelo de sociedad que inspiró a los movimientos sociales de antes como el campesino, obrero, estudiantil.
JO: Si el socialismo dejó de ser el paradigma que inspire a los movimientos sociales ¿Cuál podría ser el paradigma de hoy? IF: Yo creo que el cambio ya no es solamente político, sino cultural, antes eran movimientos políticos, ahora en cambio son de orden no sólo político, sino cultural. Por ejemplo el movimiento indigenista no sólo pide cambios políticos, sino lo que pide también son nuevas formas de relacionarnos, de mirarnos, no discriminar, etc. temas que ya no son estructurales, sino que ven el cómo nos tratamos entre las personas. El movimiento ambientalista exige cambios en la política (normas, leyes) y en la cultura de la población, como conservar el agua, los bosques, etc.
Creo que el paradigma de hoy ya no es político solamente, sino cambios culturales, de maneras de relacionarnos, de pensar, de ser, por lo tanto han dejado de ser locales y ahora son globales. Los debates que ahora se dan en Cusco, en Lima, en el Perú se están dando en América Latina y en el mundo, lo cual es interesante porque quiere decir que podemos generar cambios de mayor hondura. Hay pequeños movimientos que van creciendo por el respaldo internacional y si vemos lo que pasó es que algunos cambios sociales en el país se han logrado no sólo con presión interna, sino internacional.
JO: Hay organizaciones, coordinadoras, foros, que agrupan a los diversos movimientos sociales IF: Claro, por ejemplo La Cumbre de los Pueblos en Latinoamérica, hay una mayor posibilidad de presionar a los Estados. Muchas de las cosas se han conseguido por estas presiones, podemos ver lo que pasó con lo de las reparaciones en materia de Derechos Humanos, lo del Museo de la Memoria, etc.

martes, 27 de octubre de 2009

JUVENTUD


NO HAY UNA JUVENTUD, HAY JUVENTUDES

Una de las formas de segmentar a la población es por la edad, esta forma se ha generalizado, por ejemplo separar a las personas de 15 a 30 años correspondería a la juventud, a quienes tienen más años como adultos y así sucesivamente. Sin embargo, hay que reconocer que por valiosos que sean para muchos análisis hay mucha ambigüedad en esta forma de clasificar, no es sencillo clasificar de acuerdo a la edad que se tenga si uno es adolescente, joven, adulto o anciano, esto porque hay una gran heterogeneidad en las sociedades, la que se manifiesta en lo social, económico y cultural.
Además la sociedad va determinando cada cierto tiempo hasta dónde llega una determinada categoría de la sociedad. Hace 20 años una persona era joven hasta los 25 años, ahora uno puede serlo hasta los 30 años, muchos incluso estarán en contra de que sólo sea joven hasta los treinta, sino hasta más, estoy seguro que de acá a 10 años uno será considerado joven por lo menos hasta los 35.
Muchos sociólogos han superado ya esta clasificación por edad. Debido a que existen otras variables que determinan la personalidad del hombre, estas pueden ser por ejemplo lo social y cultural. Por ejemplo en los jóvenes un determinante es el contexto socioeconómico en el que viven y ésta determinará cómo lo vivan esta etapa de la vida y muchas veces hasta cuándo la vivan, por ejemplo en aquellos de clase alta o media se tendrá la posibilidad de dedicar este tiempo a los estudios y la obtención de una profesión para luego asumir las responsabilidades del adulto, mas en aquellos de la clase bajas los jóvenes tendrán que trabajar tempranamente y en su mayoría no podrán seguir sus estudios superiores, o sea tendrán que asumir los roles de un adulto a la edad de la juventud.
Aquí surge el error de la homogeneización de este segmento poblacional de la sociedad. Para muchos estudiosos de la juventud, ésta corresponde a una edad dedicada a la preparación para la vida adulta, es un tiempo a la que denominan la moratoria social. Como lo señalamos líneas arriba, este planteamiento de la moratoria varía según a qué sector pertenezca el joven.
Así queda descartada toda homogeneización de determinados segmentos poblacionales, por ejemplo al identificar determinadas conductas en los jóvenes que estudian en una universidad privada, éstas no serán iguales en los jóvenes que no estudien o que estudien en una universidad pública o un instituto.
En el noción de moratoria entran a tallar necesariamente los aspectos sociales, los cuales son muy diferentes. Cuando los jóvenes que viven en la pobreza tienen tiempo libre no es lo mismo que la moratoria que tengan los de familias pudientes, en la que disfrutan del tiempo sin hacer nada, ya que este tiempo se convierte en desesperación y frustración por las necesidades que padecen.

lunes, 26 de octubre de 2009

NO HAY UNA JUVENTUD, HAY JUVENTUDES

Una de las formas de segmentar a la población es por la edad, esta forma se ha generalizado, por ejemplo separar a las personas de 15 a 30 años correspondería a la juventud, a quienes tienen más años como adultos y así sucesivamente. Sin embargo, hay que reconocer que por valiosos que sean para muchos análisis hay mucha ambigüedad en esta forma de clasificar, no es sencillo clasificar de acuerdo a la edad que se tenga si uno es adolescente, joven, adulto o anciano, esto porque hay una gran heterogeneidad en las sociedades, la que se manifiesta en lo social, económico y cultural.
Además la sociedad va determinando cada cierto tiempo hasta dónde llega una determinada categoría de la sociedad. Hace 20 años una persona era joven hasta los 25 años, ahora uno puede serlo hasta los 30 años, muchos incluso estarán en contra de que sólo sea joven hasta los treinta, sino hasta más, estoy seguro que de acá a 10 años uno será considerado joven por lo menos hasta los 35.
Muchos sociólogos han superado ya esta clasificación por edad. Debido a que existen otras variables que determinan la personalidad del hombre, estas pueden ser por ejemplo lo social y cultural. Por ejemplo en los jóvenes un determinante es el contexto socioeconómico en el que viven y ésta determinará cómo lo vivan esta etapa de la vida y muchas veces hasta cuándo la vivan, por ejemplo en aquellos de clase alta o media se tendrá la posibilidad de dedicar este tiempo a los estudios y la obtención de una profesión para luego asumir las responsabilidades del adulto, mas en aquellos de la clase bajas los jóvenes tendrán que trabajar tempranamente y en su mayoría no podrán seguir sus estudios superiores, o sea tendrán que asumir los roles de un adulto a la edad de la juventud.
Aquí surge el error de la homogeneización de este segmento poblacional de la sociedad. Para muchos estudiosos de la juventud, ésta corresponde a una edad dedicada a la preparación para la vida adulta, es un tiempo a la que denominan la moratoria social. Como lo señalamos líneas arriba, este planteamiento de la moratoria varía según a qué sector pertenezca el joven.
Así queda descartada toda homogeneización de determinados segmentos poblacionales, por ejemplo al identificar determinadas conductas en los jóvenes que estudian en una universidad privada, éstas no serán iguales en los jóvenes que no estudien o que estudien en una universidad pública o un instituto.
En el noción de moratoria entran a tallar necesariamente los aspectos sociales, los cuales son muy diferentes. Cuando los jóvenes que viven en la pobreza tienen tiempo libre no es lo mismo que la moratoria que tengan los de familias pudientes, en la que disfrutan del tiempo sin hacer nada, ya que este tiempo se convierte en desesperación y frustración por las necesidades que padecen.

martes, 13 de octubre de 2009

SITUACIÓN UNIVERSITARIA...

EN EL PAÍS DE LOS FAENONES LA CALIDAD UNIVERSITARIA ES LO DE MENOS
La Times publicó el último ranking de universidades del mundo, por supuesto que Harvard sigue en el primer lugar, seguida por universidades británicas y norteamericanas principalmente. Lo novedoso es el ascenso, que para muchos se esperaba, de las universidades asiáticas: China, Japón, Singapur tienen sus centros de enseñanza superiores entre las 200 mejores en el mundo.
Sólo dos universidades de habla hispana están entre las 200 primeras, la Universidad de Barcelona en España y la Universidad Autónoma de México (UNAM), ninguna universidad brasileña aparece en la lista. Igualmente las argentinas, colombianas y chilenas que en los últimos años han demostrado sus esfuerzos por brindar una educación de un nivel competitivo a nivel internacional, en esta lista están ausentes.
¿Qué factores se tomaron en cuenta para sacar este ranking? La calidad de los académicos, premios y distinciones, publicaciones más leídas, investigación, organización de la institución, entre otros.
Es notable el descenso de las universidades latinoamericanas, sobre todo de las brasileñas. Pero entre las 500 primeras figuran 5 universidades del Brasil, 2 argentinas, dos chilenas, una colombiana, dos mexicanas y ninguna peruana. Lo más lamentable es que ningún medio de información lo haya difundido y a partir de ello se haya generado alguna discusión acerca de la realidad universitaria que vivimos, como muy bien lo señaló Bryce Echenique en un artículo: la educación no vende pues.
Se me viene a la mente los esfuerzos que hacen los países vecinos como Brasil, Argentina, Chile, Colombia por mejorar sus universidades, por otorgar becas para el extranjero, por hacer más investigación, por captar intelectuales no sólo de su país. Un caso es nuestro vecino del sur, que anualmente envía más de 1500 estudiantes y profesionales becarios al extranjero, sin exigirles que vuelvan una vez que terminen sus estudios a su país de origen, porque saben muy bien que desde cualquier parte del mundo trabajarán o contribuirán de algún modo por el desarrollo de su nación.
En un artículo publicado en El Comercio el 15 de junio pasado, el Vicerrector de la Universidad Jesuita Antonio Ruíz de Montoya, Benjamín Marticorena, hacía mención la National Science Foundation de los Estados Unidos y al aumento de presupuesto al doble del anterior para la investigación y la ciencia que ha hecho la administración Obama el presente año, decía el presidente norteamericano que en tiempos de crisis se tenía que invertir más en hacer ciencia, para comprender mejor la situación y darle la salida correspondiente. Más adelante mencionaba a Ghandi cuando decía que «un país tan pobre como la India no puede permitirse no hacer ciencia».
Lo anterior hace mención a ese factor tan importante en el desarrollo de cualquier pueblo del mundo: la educación, en este caso principalmente la universitaria. Y con Ghandi diremos también que un país tan pobre como el nuestro no puede prescindir de hacer ciencia. Investigar e investigar más nos hará comprender mejor nuestra realidad, nos hará ver de mejor manera las posibilidades de salida y nos hará relacionarnos de manera más inteligente con nuestros vecinos.
Por supuesto que el problema es discutible, el mismo ranking es discutible, mas la necesidad y la urgencia de cambiar nuestra educación universitaria es verdadera. Un factor es el poco presupuesto que se asigna a la universidad pública, otro la poca formación de muchos de los docentes y otra más grande es la situación social que atravesamos y a partir de este último nos daremos cuenta que los problemas de la educación del Perú son profundos, muy antiguos y están enraizados en nosotros. Por éste factor último es que se reproduce permanentemente la situación actual, tanto en docentes como en estudiantes, claro que con excepciones. Nuestras universidades públicas sobre todo no se mejorarán mientras los grupos políticos, en su interior, sigan peleándose por ganar mayor espacio y poco o nada les interese cambiar la realidad, una pequeña muestra es que en mis años de estudiante nunca se realizó alguna actividad para mejorar nuestra biblioteca, aumentar las horas de apertura de la misma, exigir mayor apoyo a las investigaciones, becas para capacitar a docentes y estudiantes, etc, pero sí habían peleas para ocupar más cargos, para capatar más estudiantes del tercio, para decir que este grupo es revolucionario y los otros revisionistas, reaccionarios.
Un candidato presidencial que visitó la universidad pública del Cusco decía que mientras sigamos en las condiciones actuales (escasa o nula investigación, docentes poco preparados, sin laboratorios, desinterés de los universitarios, infraestructura deficiente, grupos políticos peleando por ganar mayor espacio y favorecer a sus allegados y demás males con que convivimos) fingiremos que tenemos universidad, que somos universitarios. No en vano la UNESCO declaró sólo a cinco de nuestras universidades como tales, de las 92 existentes, me pregunto: ¿el resto qué será? ¿pensaremos mejor en otro nombre y de universidad dejaremos de lado?
Es hora que los jóvenes del Cusco y de nuestro país dejemos de ser engañados por la educación insuficiente que recibimos y seamos críticos ante lo que recibimos y damos por la educación universitaria en nuestra sociedad. Estoy seguro que si se crearan espacios de debate, de propuesta y de acción tanto desde dentro como desde fuera de la universidad la situación tener alguna salida.

miércoles, 30 de septiembre de 2009


NUNAYMANTA

Suyashaykin, manaraqmi chayamunkichu
Ñan mosoq watapas qhayarirunña,
Mishkatapas tarpurunkuñan
Parachapas qhayarirunñan
Sumaq chiriwayrachapas ñoqhnchiswanñan kashan

Icha qhonqharuwankiñachu
Mañanachu kausani qhanpaq.
Ichaqha ñoqhaqha sapa p´unchaumi qhanmanta yuyakuni,
Sapa p´unchaumi qhnpaq mañakuni.
Anchatan mañakuyki kutimunaykipaq,
Kutimuya, ama qhunqhakuychu ñoqhamanta.

Kutimuqtikin para parapi p´itakachasun,
Pukllasun sumaq para unuchawan,
Chiriwayrachañanataq chuchanchista uqharinqha.

sábado, 29 de agosto de 2009

El hacer una tesis...

CONOCIENDO MAS MI CIUDAD Y MI PAIS...


Hace una tesis es una experiencia muy buena, si es que estás en las condiciones adecuadas, con los materiales necesarios para concluir ésta exitosamente... Revisar textos acerca de la participación política juvenil en nuestro continente y en nuestro país rompe con todos los paradigmas que tenía sobre el tema.
Primero, ya no soy aquel que reniega o que piensa mal de las nuevas organizaciones juveniles que desarrollan distintas actividades a la del famoso y agonizante, si no agonizado, movimiento estudiantil.
Segundo, comprendo cómo marcha mi sociedad, mi país en las circunstancias actuales. Se habla mucho de participación ciudadana, de ciudadanía y de Estado de Derecho; como lo dije se habla, poco se practica.
Tercero, pensar en una nueva forma de participación de los jóvenes y de toda la población en los asuntos públicos, recogiendo las experiencia que se tienen en diversos lugares.
En el camino iré agregando más conclusiones que llego a tener a partir de esta aventura que emprendí...