martes, 27 de octubre de 2009

JUVENTUD


NO HAY UNA JUVENTUD, HAY JUVENTUDES

Una de las formas de segmentar a la población es por la edad, esta forma se ha generalizado, por ejemplo separar a las personas de 15 a 30 años correspondería a la juventud, a quienes tienen más años como adultos y así sucesivamente. Sin embargo, hay que reconocer que por valiosos que sean para muchos análisis hay mucha ambigüedad en esta forma de clasificar, no es sencillo clasificar de acuerdo a la edad que se tenga si uno es adolescente, joven, adulto o anciano, esto porque hay una gran heterogeneidad en las sociedades, la que se manifiesta en lo social, económico y cultural.
Además la sociedad va determinando cada cierto tiempo hasta dónde llega una determinada categoría de la sociedad. Hace 20 años una persona era joven hasta los 25 años, ahora uno puede serlo hasta los 30 años, muchos incluso estarán en contra de que sólo sea joven hasta los treinta, sino hasta más, estoy seguro que de acá a 10 años uno será considerado joven por lo menos hasta los 35.
Muchos sociólogos han superado ya esta clasificación por edad. Debido a que existen otras variables que determinan la personalidad del hombre, estas pueden ser por ejemplo lo social y cultural. Por ejemplo en los jóvenes un determinante es el contexto socioeconómico en el que viven y ésta determinará cómo lo vivan esta etapa de la vida y muchas veces hasta cuándo la vivan, por ejemplo en aquellos de clase alta o media se tendrá la posibilidad de dedicar este tiempo a los estudios y la obtención de una profesión para luego asumir las responsabilidades del adulto, mas en aquellos de la clase bajas los jóvenes tendrán que trabajar tempranamente y en su mayoría no podrán seguir sus estudios superiores, o sea tendrán que asumir los roles de un adulto a la edad de la juventud.
Aquí surge el error de la homogeneización de este segmento poblacional de la sociedad. Para muchos estudiosos de la juventud, ésta corresponde a una edad dedicada a la preparación para la vida adulta, es un tiempo a la que denominan la moratoria social. Como lo señalamos líneas arriba, este planteamiento de la moratoria varía según a qué sector pertenezca el joven.
Así queda descartada toda homogeneización de determinados segmentos poblacionales, por ejemplo al identificar determinadas conductas en los jóvenes que estudian en una universidad privada, éstas no serán iguales en los jóvenes que no estudien o que estudien en una universidad pública o un instituto.
En el noción de moratoria entran a tallar necesariamente los aspectos sociales, los cuales son muy diferentes. Cuando los jóvenes que viven en la pobreza tienen tiempo libre no es lo mismo que la moratoria que tengan los de familias pudientes, en la que disfrutan del tiempo sin hacer nada, ya que este tiempo se convierte en desesperación y frustración por las necesidades que padecen.

lunes, 26 de octubre de 2009

NO HAY UNA JUVENTUD, HAY JUVENTUDES

Una de las formas de segmentar a la población es por la edad, esta forma se ha generalizado, por ejemplo separar a las personas de 15 a 30 años correspondería a la juventud, a quienes tienen más años como adultos y así sucesivamente. Sin embargo, hay que reconocer que por valiosos que sean para muchos análisis hay mucha ambigüedad en esta forma de clasificar, no es sencillo clasificar de acuerdo a la edad que se tenga si uno es adolescente, joven, adulto o anciano, esto porque hay una gran heterogeneidad en las sociedades, la que se manifiesta en lo social, económico y cultural.
Además la sociedad va determinando cada cierto tiempo hasta dónde llega una determinada categoría de la sociedad. Hace 20 años una persona era joven hasta los 25 años, ahora uno puede serlo hasta los 30 años, muchos incluso estarán en contra de que sólo sea joven hasta los treinta, sino hasta más, estoy seguro que de acá a 10 años uno será considerado joven por lo menos hasta los 35.
Muchos sociólogos han superado ya esta clasificación por edad. Debido a que existen otras variables que determinan la personalidad del hombre, estas pueden ser por ejemplo lo social y cultural. Por ejemplo en los jóvenes un determinante es el contexto socioeconómico en el que viven y ésta determinará cómo lo vivan esta etapa de la vida y muchas veces hasta cuándo la vivan, por ejemplo en aquellos de clase alta o media se tendrá la posibilidad de dedicar este tiempo a los estudios y la obtención de una profesión para luego asumir las responsabilidades del adulto, mas en aquellos de la clase bajas los jóvenes tendrán que trabajar tempranamente y en su mayoría no podrán seguir sus estudios superiores, o sea tendrán que asumir los roles de un adulto a la edad de la juventud.
Aquí surge el error de la homogeneización de este segmento poblacional de la sociedad. Para muchos estudiosos de la juventud, ésta corresponde a una edad dedicada a la preparación para la vida adulta, es un tiempo a la que denominan la moratoria social. Como lo señalamos líneas arriba, este planteamiento de la moratoria varía según a qué sector pertenezca el joven.
Así queda descartada toda homogeneización de determinados segmentos poblacionales, por ejemplo al identificar determinadas conductas en los jóvenes que estudian en una universidad privada, éstas no serán iguales en los jóvenes que no estudien o que estudien en una universidad pública o un instituto.
En el noción de moratoria entran a tallar necesariamente los aspectos sociales, los cuales son muy diferentes. Cuando los jóvenes que viven en la pobreza tienen tiempo libre no es lo mismo que la moratoria que tengan los de familias pudientes, en la que disfrutan del tiempo sin hacer nada, ya que este tiempo se convierte en desesperación y frustración por las necesidades que padecen.

martes, 13 de octubre de 2009

SITUACIÓN UNIVERSITARIA...

EN EL PAÍS DE LOS FAENONES LA CALIDAD UNIVERSITARIA ES LO DE MENOS
La Times publicó el último ranking de universidades del mundo, por supuesto que Harvard sigue en el primer lugar, seguida por universidades británicas y norteamericanas principalmente. Lo novedoso es el ascenso, que para muchos se esperaba, de las universidades asiáticas: China, Japón, Singapur tienen sus centros de enseñanza superiores entre las 200 mejores en el mundo.
Sólo dos universidades de habla hispana están entre las 200 primeras, la Universidad de Barcelona en España y la Universidad Autónoma de México (UNAM), ninguna universidad brasileña aparece en la lista. Igualmente las argentinas, colombianas y chilenas que en los últimos años han demostrado sus esfuerzos por brindar una educación de un nivel competitivo a nivel internacional, en esta lista están ausentes.
¿Qué factores se tomaron en cuenta para sacar este ranking? La calidad de los académicos, premios y distinciones, publicaciones más leídas, investigación, organización de la institución, entre otros.
Es notable el descenso de las universidades latinoamericanas, sobre todo de las brasileñas. Pero entre las 500 primeras figuran 5 universidades del Brasil, 2 argentinas, dos chilenas, una colombiana, dos mexicanas y ninguna peruana. Lo más lamentable es que ningún medio de información lo haya difundido y a partir de ello se haya generado alguna discusión acerca de la realidad universitaria que vivimos, como muy bien lo señaló Bryce Echenique en un artículo: la educación no vende pues.
Se me viene a la mente los esfuerzos que hacen los países vecinos como Brasil, Argentina, Chile, Colombia por mejorar sus universidades, por otorgar becas para el extranjero, por hacer más investigación, por captar intelectuales no sólo de su país. Un caso es nuestro vecino del sur, que anualmente envía más de 1500 estudiantes y profesionales becarios al extranjero, sin exigirles que vuelvan una vez que terminen sus estudios a su país de origen, porque saben muy bien que desde cualquier parte del mundo trabajarán o contribuirán de algún modo por el desarrollo de su nación.
En un artículo publicado en El Comercio el 15 de junio pasado, el Vicerrector de la Universidad Jesuita Antonio Ruíz de Montoya, Benjamín Marticorena, hacía mención la National Science Foundation de los Estados Unidos y al aumento de presupuesto al doble del anterior para la investigación y la ciencia que ha hecho la administración Obama el presente año, decía el presidente norteamericano que en tiempos de crisis se tenía que invertir más en hacer ciencia, para comprender mejor la situación y darle la salida correspondiente. Más adelante mencionaba a Ghandi cuando decía que «un país tan pobre como la India no puede permitirse no hacer ciencia».
Lo anterior hace mención a ese factor tan importante en el desarrollo de cualquier pueblo del mundo: la educación, en este caso principalmente la universitaria. Y con Ghandi diremos también que un país tan pobre como el nuestro no puede prescindir de hacer ciencia. Investigar e investigar más nos hará comprender mejor nuestra realidad, nos hará ver de mejor manera las posibilidades de salida y nos hará relacionarnos de manera más inteligente con nuestros vecinos.
Por supuesto que el problema es discutible, el mismo ranking es discutible, mas la necesidad y la urgencia de cambiar nuestra educación universitaria es verdadera. Un factor es el poco presupuesto que se asigna a la universidad pública, otro la poca formación de muchos de los docentes y otra más grande es la situación social que atravesamos y a partir de este último nos daremos cuenta que los problemas de la educación del Perú son profundos, muy antiguos y están enraizados en nosotros. Por éste factor último es que se reproduce permanentemente la situación actual, tanto en docentes como en estudiantes, claro que con excepciones. Nuestras universidades públicas sobre todo no se mejorarán mientras los grupos políticos, en su interior, sigan peleándose por ganar mayor espacio y poco o nada les interese cambiar la realidad, una pequeña muestra es que en mis años de estudiante nunca se realizó alguna actividad para mejorar nuestra biblioteca, aumentar las horas de apertura de la misma, exigir mayor apoyo a las investigaciones, becas para capacitar a docentes y estudiantes, etc, pero sí habían peleas para ocupar más cargos, para capatar más estudiantes del tercio, para decir que este grupo es revolucionario y los otros revisionistas, reaccionarios.
Un candidato presidencial que visitó la universidad pública del Cusco decía que mientras sigamos en las condiciones actuales (escasa o nula investigación, docentes poco preparados, sin laboratorios, desinterés de los universitarios, infraestructura deficiente, grupos políticos peleando por ganar mayor espacio y favorecer a sus allegados y demás males con que convivimos) fingiremos que tenemos universidad, que somos universitarios. No en vano la UNESCO declaró sólo a cinco de nuestras universidades como tales, de las 92 existentes, me pregunto: ¿el resto qué será? ¿pensaremos mejor en otro nombre y de universidad dejaremos de lado?
Es hora que los jóvenes del Cusco y de nuestro país dejemos de ser engañados por la educación insuficiente que recibimos y seamos críticos ante lo que recibimos y damos por la educación universitaria en nuestra sociedad. Estoy seguro que si se crearan espacios de debate, de propuesta y de acción tanto desde dentro como desde fuera de la universidad la situación tener alguna salida.