lunes, 26 de octubre de 2009

NO HAY UNA JUVENTUD, HAY JUVENTUDES

Una de las formas de segmentar a la población es por la edad, esta forma se ha generalizado, por ejemplo separar a las personas de 15 a 30 años correspondería a la juventud, a quienes tienen más años como adultos y así sucesivamente. Sin embargo, hay que reconocer que por valiosos que sean para muchos análisis hay mucha ambigüedad en esta forma de clasificar, no es sencillo clasificar de acuerdo a la edad que se tenga si uno es adolescente, joven, adulto o anciano, esto porque hay una gran heterogeneidad en las sociedades, la que se manifiesta en lo social, económico y cultural.
Además la sociedad va determinando cada cierto tiempo hasta dónde llega una determinada categoría de la sociedad. Hace 20 años una persona era joven hasta los 25 años, ahora uno puede serlo hasta los 30 años, muchos incluso estarán en contra de que sólo sea joven hasta los treinta, sino hasta más, estoy seguro que de acá a 10 años uno será considerado joven por lo menos hasta los 35.
Muchos sociólogos han superado ya esta clasificación por edad. Debido a que existen otras variables que determinan la personalidad del hombre, estas pueden ser por ejemplo lo social y cultural. Por ejemplo en los jóvenes un determinante es el contexto socioeconómico en el que viven y ésta determinará cómo lo vivan esta etapa de la vida y muchas veces hasta cuándo la vivan, por ejemplo en aquellos de clase alta o media se tendrá la posibilidad de dedicar este tiempo a los estudios y la obtención de una profesión para luego asumir las responsabilidades del adulto, mas en aquellos de la clase bajas los jóvenes tendrán que trabajar tempranamente y en su mayoría no podrán seguir sus estudios superiores, o sea tendrán que asumir los roles de un adulto a la edad de la juventud.
Aquí surge el error de la homogeneización de este segmento poblacional de la sociedad. Para muchos estudiosos de la juventud, ésta corresponde a una edad dedicada a la preparación para la vida adulta, es un tiempo a la que denominan la moratoria social. Como lo señalamos líneas arriba, este planteamiento de la moratoria varía según a qué sector pertenezca el joven.
Así queda descartada toda homogeneización de determinados segmentos poblacionales, por ejemplo al identificar determinadas conductas en los jóvenes que estudian en una universidad privada, éstas no serán iguales en los jóvenes que no estudien o que estudien en una universidad pública o un instituto.
En el noción de moratoria entran a tallar necesariamente los aspectos sociales, los cuales son muy diferentes. Cuando los jóvenes que viven en la pobreza tienen tiempo libre no es lo mismo que la moratoria que tengan los de familias pudientes, en la que disfrutan del tiempo sin hacer nada, ya que este tiempo se convierte en desesperación y frustración por las necesidades que padecen.

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