De los Movimientos Estudiantiles de antaño a las Organizaciones Juveniles de hoy
Podemos señalar que a partir de la década del ochenta el famoso movimiento estudiantil, de gran poder de movilización en los sesentas y setentas, perdió el liderazgo y la representatividad que tenía para los jóvenes en nuestro país, especialmente para quienes no eran universitarios. Luego de este hecho surgieron diversos colectivos de jóvenes, dedicados a diversas actividades, dejando, en su mayoría, de lado el político que había sido lo que les unía anteriormente.
Estas nuevas organizaciones juveniles surgieron principalmente en los barrios, en los distritos en torno a temas concretos e inmediatos que los movían a unirse y actuar, dejando de lado las propuestas políticas de antaño que consistían en grandes promesas de cambio social; Sandro Venturo los llamó las famosas «movidas juveniles»1 y ya no los movimientos de antaño, debido a que no encajaban en la clasificación de movimiento social que en el buen término busca una determinada reivindicación. Pues el rol de estos grupos era y es distinto a los movimientos sociales de las pasadas décadas integrados por jóvenes, principalmente universitarios.
Desde la implementación de una biblioteca para el barrio, realizar campañas de recojo de basura, organizar campeonatos, conformar grupos de música, danzas y otros hasta llegar a elaborar proyectos de desarrollo para presentarla a entidades que financian, hasta la participación en las elecciones locales como representantes juveniles. Las Organizaciones Juveniles han venido realizando diversas actividades que de alguna manera ha hecho que las diversas asociaciones de barrios o APVs reconozcan la el trabajo de los jóvenes organizados en el desarrollo de sus localidades y les den un reconocimiento y un espacio.
Muchos de estos grupos de jóvenes en los distritos y barrios surgieron a partir del trabajo de organizaciones, públicas o no gubernamentales, dedicadas al fortalecimiento de capacidades ciudadanas, prevención de enfermedades, prevención de la contaminación del medio ambiente, entre otras que han impulsado la conformación de grupos juveniles en los barrios, en los distritos en los que trabajaban. Así surgieron, por ejemplo, muchos grupos juveniles en el Cusco.
Pero con el pasar de los años estos grupos juveniles evolucionaron y llegaron a participar en la política de alguna manera o a hacer política. Por ejemplo la participación en los espacios de Concertación ha sido el objetivo de muchos de estos grupos juveniles, llevando propuestas de proyectos que luego se hicieron realidad. Asimismo no estuvieron ajenos a participar en las asambleas barriales, a las juntas vecinales, a los frentes de defensa y demás espacios.
Muchas de estas organizaciones juveniles llegaron a consolidarse, otras desaparecieron, surgieron nuevas y muchas se unieron para conformar redes y de este modo llegaron a tener mayor impacto en sus localidades (distritos, provincias y regiones). Un caso que señalaré es el de la Red Juvenil Noroccidental del Cusco.
En un principio se conformaron grupos de jóvenes en los distintos barrios de esta zona del Cusco. Querían trabajar cada grupos por el desarrollo de sus localidades, sin embargo vieron que no eran muy reconocidos, que no tenían el impacto que esperaban, así que decidieron unirse y conformar una red de organizaciones juveniles, que se llegó a denominar la Red Juvenil Noroccidental del Cusco.
«Trabajando cada grupo por su lado hacíamos muy poco, casi no nos escuchaban, así que decidimos unirnos para tener más peso», nos señala Oscar Cáceres Quispe, Secretario de la Red Juvenil Noroccidental del Cusco. Como red trabajan para toda la zona, han realizado diversas acciones de gran impacto en el desarrollo de la localidad, han presentado proyectos ante la municipalidad en los presupuestos participativos y han ganado estas propuestas, del mismo modo ante organismos financieros internacionales. Asimismo han llegado a tener un representante en el Consejo Municipal de Cusco.
«Ya no queremos ser esa juventud alejada de la realidad social, apática, la famosa Generación X ha terminado para nosotros. A partir del trabajo que realizamos muchos de nuestros compañeros participan activamente en las Asociaciones Barriales, en las juntas vecinales y ahora un integrante de nuestra red será candidato a Secretario General del Frente de Defensa de los Intereses de la Noroccidental», nos señala Óscar Cáceres Quispe.
Ya no son la Generación X, tampoco los movimientos estudiantiles de antaño, sino organizaciones juveniles simplemente; tampoco líderes políticos o sociales, sino sólo líderes; ya no tienen la participación política de los jóvenes de décadas pasadas, sino simplemente hacen incidencia política; ya no siguen una ideología política determinada, sólo unos cuantos participan en algún partido o movimiento político.
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1 VENTURO SHULTZ Sandro. CONTRAJUVENTUD: ensayos sobre la juventud y participación política. Ed. IEP. Perú 2001.